Niños activos

¿Tus hijos son muy activos?



Muchos de nosotros, como la madre de Nacho, hemos temido en algún momento que nuestros hijos pequeños sean hiperactivos. Generalmente es sólo nuestra impresión. Se levantan antes de las ocho de la mañana con ganas de jugar, gritan, se pelean, juegan a la pelota, saltan y trepan por los sofás, molestan al gato, piden de comer… y, a pesar de toda esta actividad, a las diez de la noche se niegan a ir a la cama… Los niños sanos son agotadores. Un chico saludable, bien alimentado y sin problemas emocionales juega. Y juega mucho. Para evitar que su energía acabe con la nuestra debemos tener en cuenta:

  • Coordina los horarios. Muchas de nuestras dificultades tienen que ver con el hecho de que nuestros horarios y necesidades no coinciden con las demandas de los niños. Para llegar a un acuerdo saludable para todos, debemos coordinar nuestros horarios entre padres, abuelos, guardería o jardín infantil, colegio y canguro. Con niños de 2 a 5 años, el intentar trabajar o hacer otras cosas mientras cuidamos de ellos es casi imposible. Con los mayores, de 6 a 12 años, el peligro es que se instalen frente a la televisión, lo que les conducirá a problemas de salud debidos al sedentarismo. Evita apelar a la televisión, las consolas y los juegos de ordenador para darte tiempo. Cuando fomentamos en exceso estas actividades y se vuelven intensivas, los niños se convierten en personas sedentarias, sin energía, casi deprimidos. Tanto han cambiado nuestros hábitos y los de nuestros hijos que en España, a causa del sedentarismo y la dieta, se ha incrementado significativamente la obesidad infantil. Los niños en la etapa de crecimiento necesitan al menos una hora de ejercicio todos los días. 
  • Aprende a pedir ayuda. Una idea que da muy buen resultado es formar un grupo de padres de dos o tres buenos amigos de tu hijo (del parque, el jardín o del colegio) y rotaros las tardes en diferentes casas, asumiendo por turnos la labor de canguro activo. 
  • Guarda en el trastero los juguetes que hacen todo por el niño. Hace apenas unos años, los pequeños corrían y saltaban por toda la casa con el palo de la escoba como su caballito preferido; ahora juegan a ir de pasajeros en un coche con batería propia, que se mueve como uno de verdad. Manuela y Agustín, de dos y tres años respectivamente, tienen una pizarra eléctrica de lo más espectacular. Sin embargo, no saben cómo funcionan los botones para borrar y no entienden por qué el lápiz es de un solo color. Cuando desean pintar, le dan la vuelta al aparato y, sobre el plástico de la máquina, hacen hermosos dibujos con sus ceras de colores.
  • Apúntale a un deporte que le guste. Canalizarás su energía y, mientras practica su actividad deportiva, tú tendrás tiempo para hacer lo que te apetezca. Cualquier actividad es adecuada para un niño sano, pero debemos tener en cuenta los rasgos de su personalidad: hay chicos que se mueven mejor en deportes de equipo, otros prefieren actividades menos competitivas, algunos niños llevan bien los juegos de impacto y otros son más dóciles, algunos prefieren actividades solitarias o las que requieren habilidades específicas que ellos poseen. Antes de elegir con tu hijo su deporte, debéis explorar muchas posibilidades. Es muy importante que lo apoyes y seas perseverante. Fíjate en cuánto de tu tiempo y energía puedes invertir en fomentarle la práctica de una actividad: hay deportes más fáciles de mantener que otros por las distancias, las indumentarias requeridas, la cantidad de niños que participan y las exigencias económicas (es más caro montar a caballo o practicar artes marciales que jugar en el equipo de fútbol del barrio). Si tu hijo rehúsa realizar todas las actividades propuestas, sería conveniente que revisaras por qué lo hace pues, en general, los niños adoran el movimiento. Llévale al pediatra, evalúa cómo van sus relaciones con los chicos del grupo, comprueba si está enganchado a la consola, si tiene suficiente tiempo libre y si el deporte que habéis elegido es el adecuado. 
  • Respeta su tiempo libre. El juego espontáneo es fundamental para el desarrollo motriz, social, intelectual y afectivo de los niños.
  • Establece rutinas energizantes todas las mañanas. Algo así como unos minutos de tormenta motora que permita al niño activar y canalizar la energía con la que amanece. Mientras se viste, por ejemplo, podéis jugar unos minutos a la batalla del calentamiento o cualquier otra ronda musical que incluya movimiento (“aserrín-aserrán”, “Mambrú se fue a la guerra”), guerra de almohadas o las cosquillas. Esto es posible si lo levantas con tiempo suficiente, sin ponerte tenso por tener que salir al trabajo o a llevarle a la guardaría o al colegio.